—Lo bueno que se fue. Esa ni?a era un estorbo. Tal vez debí hacerla esclava.
Ishtare, aún en pie junto al trono, sintió que el aire le faltaba. —?Cómo puedes decir esas estupideces! ?Es nuestra hija, de tu sangre! —exclamó con voz furiosa y triste.
—Ella no es mi hija.
—?Ella es tu hija! ?No te hagas!
—Papá... —intervino Selene, que se había quedado cerca de la puerta.
—?Selene, sal de la Sala del Trono! ?Y todos ustedes!
—Pero, Padre...
—?Que no oíste, Selene? ?Sal, y todos, ahora!
—Pero...
—?AHORA! —rugió Yusuf, y el eco de su ira resonó en las columnas.
—Sal, hija —murmuró Ishtare, indicándole a Selene que obedeciera.
Selene y los que quedaban en el salón se retiraron, dejando a Ishtare y Yusuf a solas en el vasto espacio.
—?Cómo puedes odiar a tu propia hija y gritar a los cuatro vientos que no es tu hija, eh? Ella es tu hija y lo sabes.
—?En serio? Yo sé que no es mi hija, ?sabes por qué?
—?Por qué, eh? Ella es tu hija, la mayor, la heredera al Trono de Hai, pero ahora ya no, ahora será de otro reino, por tu culpa.
—?Por mi culpa, eh? No es mi culpa, es el tuyo, EL TUYOOOO. ?Sabes por qué? ?No lo sabes!
—Yo no sé.
—Ja. Desde que nació Selene, supe que Lizarel era más diferente que yo.
—?Qué quieres decir?
—Sé que me enga?aste. Cuando estaba mal, tú, tú te acostaste con un noble, lo sé.
—?Qué! ?Yo no, lo hice nunca! —dijo Ishtare, confundida, la negación luchando con el miedo.
—Yo sé que fuiste capaz, sé que lo hiciste. ?Sabes por qué? Porque vi tu rostro con velo que llegaste cuando nos casamos, y ?sabes quién era el noble?
—No sé, no sé...
—Con K.H.E.R.
—?Qué! ?Con él! ?Yo no hice eso, créeme, créeme! ?Yo no hice es...!
Yusuf le dio una bofetada tan fuerte que Ishtare cayó al suelo, su cuerpo temblando por la fuerza del golpe.
—?Infiel, desgraciada!
—Yo no hice eso, créeme.
—?Cállate! Ahora que Lizarel se fue, seré frío contigo. Yo te amé, y ?así me trataste, eh?
—?YUSUF! Nunca te enga?aría. Si fuera así, entonces ejecútame, pero yo merezco un juicio —dijo Ishtare, con clemencia y una voz rota por la tristeza.
—Que así sea. ?GUARDIAS!
Los soldados llegaron rápidamente.
—Lleven a la Reina al calabozo.
Los soldados se miraron confundidos, sin comprender por qué la Reina debía ser arrestada.
—?Es una ORDEN!
Los soldados se llevaron a Ishtare, pero ella mantuvo la cabeza en alto, aferrándose a su última brizna de dignidad.
Ishtare entró a la celda. El lugar era frío y húmedo.
—Soberana, espero que salga de este lugar frío. No merece eso —dijo el soldado, con respeto.
—Lo sé, pero yo saldré. Juro ante los dioses que no hice nada —respondió Ishtare, seria y triste.
—Con su permiso.
Cuando el soldado se fue, Ishtare se dejó caer sobre la cama de paja y empezó a llorar, su máscara de dignidad desmoronándose en la soledad.
Mientras, en la Sala del Trono, Yusuf, sin mostrar remordimiento, continuó su farsa.
If you spot this story on Amazon, know that it has been stolen. Report the violation.
—Supe que mi mujer, la Reina que amé hace 15 a?os, era infiel. Sí, lo supe cuando yo estaba a punto de morir, en serio. Yo no quise hacer eso, pero Lizarel no es mi hija y llegué a una conclusión de que...
—?Papá! Mamá nunca haría eso. Ella te fue fiel durante 15 a?os, te amó más que nadie —interrumpió Selene, volviendo al salón.
—Hija, ella me fue infiel y debe ser castigada con severidad, y lo haré.
—?NO, papá!
—Así que será ejecutada, pero tendrá oportunidad de defenderse. Pero si se comprueba que es infiel, será la muerte.
—?NO, NO! —gritó Selene, asustada, el pánico reflejándose en su rostro.
Selene estaba triste por lo que estaba pasando, mientras que alguien, Natif, parecía alegre de que sucediera. Selene se fue de la Sala del Trono, abrumada por la tristeza.
En los aposentos de Selene...
—Princesa, ?por qué se fue así de la Sala del Trono? Nunca hace eso, ?por qué lo hizo? ?Me podría decir? —preguntó Natif, con falsa preocupación.
—?Que no ves? Mi padre quiere castigar a mi madre de algo que no hizo, y no está bien que haga eso. Solo cuando se fue mi hermana, ahora sucede esto. No quiero que mi madre muera, no. Además, yo nunca quiero quedarme huérfana, no, no —dijo Selene, triste, ansiosa y desesperada.
—No se preocupe. Usted y su madre estarán bien, sí.
—Lo sé, pero...
Selene recordó las palabras de Lizarel, susurradas días antes:
Recuerdo...
Lizarel: En este palacio no será de cuentos de hadas, sino la realidad. Siempre date cuenta de que esto no es como en tus sue?os e imaginación. Esta es la realidad, donde los reyes pueden acusar a las personas inocentes, y esta es la realidad, hermana.
Fin del recuerdo...
—No, no, este no es cierto —dijo Selene, sollozando.
—?Princesa!
Selene estaba tan ansiosa que se desmayó.
—?Princesa, Princesa, despierte, ?despierte! Creo que se desmayó de lo que está pasando. ?Qué pasa, Princesa? Es débil como su madre, jajaja —pensó Natif, arrastrando a Selene a la cama.
Mientras, en la celda... Ishtare estaba sentada, mirando a la pared, recordando a su hija Lizarel.
Pasaron unos días después...
—Bien, ahora que estamos aquí para sentenciar, COMANDANTE KHER, traiga a la Reina, o debo decir a su amante.
—Sí, Soberano, pero yo no hice nada con su Reina, créame.
—?VAYA! Ahora...
El comandante Kher fue rápidamente a la celda.
—?Mamá!
—Hija, ?qué pasa, ?qué haces aquí?
—Mamá, mamá, ?cuánto te extra?o! Hace días que no vine a verte. Papá no me dejó verte, me prohibió. Mamá, yo sé que vas a salir de este calabozo. Tú nunca hiciste eso, ?verdad?
—Yo no hice eso. Alguien tal vez hizo esas cosas para perjudicarme. Lizarel es hija de tu padre. Nunca me acosté con nadie, solo con mi marido, tu padre. Yo, yo no hice eso. Ante los dioses lo juro que no hice eso.
—Yo te creo, Madre. Vas a salir. Si estuviera aquí Lizarel, todo hubiera cambiado. Yo sé que sí.
—Le deseo mucha felicidad. ?Cómo me arrepiento de no haberla protegido en manos de ese tirano! ?Cuánto me arrepiento! él es peor, hija, pero creo que Lizarel será peor que su padre. Pude ver en sus ojos. Si muero, yo deseo que tu padre pierda todo, todo. Eso es lo que se merece.
—Yo le diré, pero vas a vivir, créeme.
—No llores, no llores.
—Mamá...
—Soberana, Princesa, ?qué hace aquí? Su padre no quiere que venga aquí —dijo el Comandante Kher.
—Si me acusas, yo nunca te perdonaré. Si mi madre muere, yo soy capaz de mandar a mi hermana de que te mate. Es lo que voy a hacer.
—Sí, Princesa. Soberana, es hoy.
—Claro.
—Lo siento por ponerle estas esposas.
—No importa.
—Mamá...
Ishtare abrazó a su hija. —Hija, calma.
—Mamá...
—Hija, por favor.
—Vamos —dijo el comandante Kher, guiando a la Reina.
Ishtare mantuvo su cabeza en alto, Selene llorando detrás.
En la Sala del Trono, la escena era solemne.
—Por fin apareció —dijo Yusuf.
—Soberano —dijo Ishtare.
Selene solo podía ver a su madre. Natif, la sierva malvada, se acercó a Selene. —Princesa, venga aquí.
—Bien, empezamos con la sentencia. Bien, Sumo Sacerdote Deh, ?nos puede decirnos qué le dijeron los dioses...?
—Biente ante Dagón, Baal, Acera y Moth, ellos me dijeron que...
—?Qué? ?Dime! No tengo mucho tiempo.
—Ante los dioses me revelaron que Ishtare no le fue infiel, porque cuando estaba enferma, ella estuvo en el santuario orando por usted. Y quien fue, fue la sierva de Lizarel.
—?No, no es así! —exclamó la sierva de Lizarel (la leal).
—Fue ella, ella fue —confirmó el Sacerdote Deh.
—Entonces fue la Sierva, ?qué tienes que decir, Sierva?
—Yo, yo no hice nada, nunca calumnié a la Reina ni a su familia, a nadie, créeme —suplicó la sierva.
—Si usted no fue eso, entonces ?cómo explica ante los dioses, eh? Si ellos mienten, entonces la Reina es culpable.
La sierva, al estar ante esta encrucijada, recordó algo:
Recuerdo...
Lizarel: Yo sé que has sido fiel, pero quiero pedirte algo antes de irme: protege a mi madre. Si es muerte, no importa. Yo te recompensaré por serme fiel.
Sierva: Sí, Princesa, lo haré.
Fin del recuerdo...
Al recordar lo que le dijo a Lizarel, supo precisamente que esa era la oportunidad de salvar a la madre de Lizarel.
—Entonces...
—?Está bien, yo fui! Yo fui quien mandó ese mensaje, lo admito. Tenía envidia, pero no fue la Reina —mintió la sierva, su voz firme en el enga?o.
—?Sierva! —susurró Selene, horrorizada.
—Yo asumo la culpa, soy yo, no la Reina. Yo me acosté con el General y debo pagar mi error —dijo la sierva, seria y mintiendo para sellar la verdad.
—Entonces asumes. Entonces, antes de terminar, la Reina Ishtare será perdonada y volverá a ser mi Reina, y que la respetarán como antes o morirán en aceite hirviendo.
—?Mamá!
Ishtare sintió alivio, pero la sierva mintió de algo que no hizo, mostrando tristeza.
—Bien. Tú, sierva, serás ejecutada y dejada en público quién miente, ?entendido?
—Claro, merezco morir.
—Soldados, llévensela y hagan mi orden.
—Sí, Soberano.
La sierva se fue con los soldados para hacer la sentencia.
—Este juicio se cierra.
—?Mamá, mamá, eres libre!
—Yo lo sabía —dijo Ishtare, liberada de las esposas.
—Amor, perdóname, no debí...
—No te perdono aún. Vamos, Selene.
Ishtare y Selene salieron de la Sala del Trono, dejando a Yusuf solo.
Mientras que la sierva estaba lista para su condena. Estaba ante el público, donde la abucheaban por ser mentirosa. Le aventaban frutas, verduras, agua, de todo, hasta llegar a donde eran ejecutados. La sierva llegó y luego le pusieron su soga y luego, sí, ella murió, sacrificada por una mentira de amor y lealtad.
—La sierva murió —dijo Selene, tristemente.
—Yo sé que ella es inocente. Yo vi en sus ojos que mintió para protegerme. Ella no mereció...
—Tengo miedo —confesó Selene.
—?Por qué, hija?
—Tengo miedo de mi padre, ya no es el mismo.
—Hija, tú sabes cómo es tu padre. Tranquila, hija.
—Ojalá que mi hermana esté bien.
—Eso espero...
2. ?Comenta tu teoría! ?Quién crees que sea el traidor del reino o quien quiere hacer que caiga la familia real?

