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Fase Inicial (Parte 2): El Huésped

  4 de enero de 1980

  Al día siguiente, la rata estaba sin moverse. Se le dio comida y no mostró apetito por ella, solo por la carne. Pensamos en darle compa?ía, pero la escena nos dejó sin palabras.

  Introducimos cuidadosamente una rata hembra. Estuvo tranquila diez minutos observándola hasta que, a las diez de la ma?ana, se movió; pero no para aceptarla, sino que la atacó, desgarrando su estómago y comiendo sus órganos. La rata chilló; fueron chillidos agudos, unos que nunca había escuchado en una rata.

  Anotamos todo lo ocurrido. Pensamos en que era un peligro seguir experimentando con ese patógeno, sin saber que Oleg ya estaba tratando de llamar a la prensa sobre el descubrimiento y la posible cura del cáncer de páncreas.

  5 de enero de 1980

  Me desperté tarde con unos golpes en la puerta.

  — ?Hola? Yuri, soy Oleg. Tienes que dar una rueda de prensa.

  ?PUMM! La puerta volvió a retumbar una y otra vez.

  Cuando abrí, se encontró con un traje puesto y uno para mí, para poder mostrar cómo en la rata había desaparecido el cáncer. Me enojé con Oleg; se supone que no habría anuncios mientras no hubiera resultados fiables y sin la muerte del huésped. Oleg no me escuchaba; solo decía que no teníamos tiempo, que en unos minutos teníamos que estar en la universidad.

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  — Yuri, tenemos que llevar a la rata como muestra del logro —ordenó con un tono que nunca le había escuchado.

  Al llegar al laboratorio, la rata estaba quieta en la jaula, a diferencia de los otros días donde quería escapar a cada rato. Cuando por fin pudimos ver la jaula por completa, el animal se encontraba sin movimiento. Al abrirla, no mostró signos de estar vivo; una mancha amarillenta y seca estaba debajo. Sin saber qué hacer, pateé una silla y maldije al cielo.

  — ?Mar maldita! Estábamos tan cerca —exclamé.

  Rápidamente dejé mis cosas en una silla y me puse un uniforme quirúrgico. Agarré un bisturí y empecé a abrir el estómago de la rata para saber qué estaba pasando en su interior y por qué había estado expulsando sangre.

  Lo que vi era horrible: una masa negra se encontraba en la zona afectada, con venas que se conectaban a las sanas y un olor fétido y nauseabundo. Tenía que mostrar lo peligroso que era el Agente-0; en ese momento, agradecí que Oleg hubiera organizado esa rueda de prensa sin mi permiso.

  Llegué al auditorio. Estaba casi vacío; solo diez personas, la mayoría reporteros de periódicos poco conocidos. Entre ellos destacaba un hombre alto, de tez delgada y con barba.

  Inicio. Lo primero que mencionó fue lo peligroso que era el Agente-0, la muerte de la rata y cómo una masa gelatinosa negra estaba sobre el páncreas del animal. Fue un desastre. La prensa duró solo treinta minutos y luego todos se fueron. Se escuchaban murmullos mientras salían del auditorio; solo quedaron algunos alumnos interesados ??en el proyecto. Entre ellos, un alumno poco ejemplar y problemático: Viktor Dragunov. Nunca prestaba atención a las clases, pero ahora se veía interesado.

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