El atardecer llegaba y con este la neblina y la humedad fría que intrusiva les llegaba a los huesos regresaba nuevamente.
—Esperen, con esto podemos alumbrarnos… —Mina tomó tres tablillas y las ató con una venda, finalmente colocó una pi?a de pino resinosa al final de estas. Jacob e íthil la miraban mientras prendía fuego a la antorcha recién preparada.
—?Excelente, Mina, tienes varios talentos sin duda! —íthil tomó la antorcha mientras Jacob juntó otras tablillas y algunas pi?as más.
—También a?ade esto —Jacob tomó un vial de su bolsa y lo pasó a los demás.
—Coff, coff… Esto prende fuerte —Mina tosió pesadamente mientras a?adía el polvo pegajoso a la antorcha.
—Coff… ?Qué es esto, enano? —preguntó íthil también con un ataque de tos.
—Resina seca de Bizmar, es efectiva pero sus efectos secundarios al ser quemada son fuertes, solo traten de inhalar lo menos posible —Jacob, como toque final, les dio sales de Jassubiana a íthil y Mina.
Finalmente y con unas pocas precauciones reanudaron la marcha.
—?Cuánto se supone que hacemos hasta la mina, Jacob? —íthil gru?ía al pasar ya 20 minutos.
—Pues deberíamos ya haber salido a las afueras del pueblo y entrado al viejo camino… Es tan molesto ese extra?o zumbido, ?aún lo escuchan ustedes? —Jacob volteó a ver a Mina e íthil, ambos lo miraban fría y seriamente.
—No es para que se pongan tan serios... —Mina arrojó un golpe rápido que casi golpea de pleno en la cara de Jacob. Apenas esquivando el golpe, este se tiró al piso. La onda de golpe del ataque de Mina retumbó en las entra?as de Jacob. íthil, por su parte, lanzaba una pantalla de luz detrás de Jacob.
—?QUé DIABLOS! —Jacob gritó totalmente confundido. Lentamente miró tras de sí. Aturdido por el golpe de Mina se encontraba un enorme ciempiés de un verde enfermizo casi tornasol, compuesto por secciones redondas y quitinosas con espinas y orillas cortantes, convulsionando y agitándose violentamente. Tratando de recuperarse se bamboleó hacia atrás. Aquel enorme monstruo se enrolló retorciéndose innaturalmente y dando una impresionante vuelta en U, retomó su ataque contra los aventureros cargando con toda su fuerza. Como si estuviera confinado mágicamente al camino, el ciempiés corría dando tumbos en paredes invisibles en las orillas de este, acelerando y pasando de largo de Mina y Jacob, tratando de arrollar a íthil que con un sorpresivo giro apenas pudo evitar la masa de cuchillas y espinas del ciempiés, que, de cerca dejó ver un color verde negruzco lustroso. Cada sección redondeada del animal era adornada por múltiples siluetas en relieve de caras animales y otros entes no identificables en agonía, estas a su vez giraban enlazadas entre sí emitiendo un chirrido como de pizarra ara?ada que como si fuera un rugido emitía cada vez que se movía. Gritando de dolor por el sonido, los tres aventureros reconocieron inmediatamente el sonido.
—?ESTA COSA NOS HA ESTADO SIGUIENDO DESDE AYER! —gritó Jacob.
—?PROBABLEMENTE ESTO ESTá LLEVáNDOSE A LAS JóVENES! —gritó de regreso Mina mientras íthil solo trataba de esquivar las enormes mandíbulas que eran formadas por cajas torácicas de carcasa de animal con las que era arremetido varias veces.
íthil, tratando de esquivar cada ataque, terminó usando varias veces su esgrima mágica gritando repetidamente: —?STRICTA FUNEM, STRICTA FUNEM, MALDITO YA DATE POR VENCIDO, STRICTA FUNEM! —perdiendo cada vez un poco de fuerza en cada hechizo. Mina golpeó al ser con todas sus fuerzas, pero una dureza sobrenatural la recibió de lleno.
—?Los ataques en el cuerpo no funcionan, parece que solo la cara es vulnerable! —Mina subió a aquella enorme abominación y con sus guantes la tomó de las orillas del extremo frontal que decidió era su cabeza, jalando y dándole oportunidad a íthil de replegarse.
—?Cosa infernal, prepárate! ?Tellum secare! —Un disco de energías mágicas salió disparado al momento que íthil agitó su varita.
—?SIGAN!, lo están debilitando —Jacob percibía un desgaste por parte del ciempiés, tomando una caja de madera con hilos de cá?amo y sacando de esta un rosario con nudos y dentro de cada nudo se encontraba un arillo de madera roja, les gritó a sus compa?eros.
—?No sé tú, pero los únicos cansados entre esa cosa y nosotros somos Mina y yo! ?Lo que sea que estés haciendo, apresúrate, Jacob! —íthil gritaba alarmado y esquivando las mandíbulas de aquella aberración, mientras Mina se sujetaba con todas sus fuerzas del caparazón horrible de la criatura.
—íthil, Mina, aguanten solo un momento más, esto no tomará mucho —Jacob empezó a emitir vapor del cuerpo, mientras enfocaba toda su energía en un rosario que tomó de su bolsa. Alrededor de ellos la niebla empezó a ser expulsada violentamente como si un aleteo la alejara. Esferas que poseían filamentos aparecieron alrededor, delimitando un espacio donde al final solo ellos y el ciempiés se encontraban. Los filamentos comenzaron a cerrarse en torno a la bestia, estos sonaban como cuerdas de arpa mal afinada mientras se enredaban y aferraban a las irregularidades del horrible ser, deteniendo su movimiento, emitiendo otro chirrido trataba de alcanzar a Jacob mientras se empeque?ecía apretujado por las cuerdas etéreas.
—?Tómalo de la mandíbula izquierda, Mina, rápido! —le gritó íthil a Mina.
—?Lo tengo! El desgraciado es fuerte —Mina sostenía la otra enorme cimitarra de huesos que la criatura llevaba por mandíbula.
Deteniendo cada uno una mandíbula respectivamente, Mina e íthil juntaron suficiente fuerza para echarlo hacia atrás, ense?ando los colmillos y erizando el pelo en un gesto de esfuerzo sin igual. El par de Drakoorias empujaron con todo su ser al enorme animal que arremetía con fuerza de regreso. Mina e íthil dejaban un surco profundo en la tierra con los pies.
Mientras hilos al rojo vivo friccionaban contra los segmentos de la criatura, sonando como cuerdas de una guitarra siendo mal tocada con los bordes irregulares del ciempiés.
Ambos Drakoorias y el rosario peleaban por echar para atrás la inmensidad monstruosa que trataba de asesinarlos, finalmente el rezo de Jacob con el rosario comenzó a escaldar al ser atrapado entre las cuerdas, dejando marcas en rojo vivo en todas las secciones de la monstruosidad, mientras un olor a almendras podridas cubrió el área. En cuestión de segundos, el ciempiés era estrangulado y comprimido en una perla negruzca a la mitad del camino.
—No respiren, alejémonos, rápido… corran —dijo Mina mareada por el esfuerzo y por el olor.
—?Por qué? ?Qué pasa? —Jacob miraba a Mina mientras íthil empezaba a alejarse dando tumbos.
—El olor… es… cianuro y otros com… ponentes… los… los ciempiés sueltan un compuesto de este… en… gas cuando son ataca…dos —Mina jadeaba dificultosamente, asfixiada por el olor arrastraba a sus dos compa?eros demostrando una tenacidad increíble, mientras Jacob e íthil eran llevados por ella a un lugar alejado donde pudieron recuperar el aliento.
—?Qué diablos era eso? Jacob… ?qué en el nombre del Cielo era eso! —íthil preguntó con indignación mientras los tres recuperaban el aliento.
—Eso fue un rosario Khan-ja, usé un rezo superior —rio Jacob casi sin aliento.
—Los espíritus dentro de la criatura fueron regresados a su anillo correspondiente, el ciempiés no era solo un ente, era un grupo de espíritus efímeros, un Koshin Obore, afortunadamente lo mantuvieron detenido lo suficiente para atraparlo.
—Parece que terminamos con esto —dijo Jacob aliviado, a lo que íthil respondió:
—No, aún no, lo que sea que esté tomando a las jóvenes no fue lo que derrotamos, esta fue una lucha bruta, lo que sea que las esté tomando posee una malicia inteligente y se protegió con el ciempiés y apuesto, aún hay más defensas.
—Tienes razón, íthil, debemos continuar —Mina se levantó y asintió con íthil, dijo Jacob arreglándose la ropa.
—?Entonces sigamos a la mina!
Al tener algo de espacio para observar a sus alrededores, notaron casquillos de armas y una lanza rota, así también como un par de amuletos de protección quemados.
—Miren, alguien batalló antes que nosotros con el ciempiés —dijo Mina apuntando a un montón de escombros y tierra.
—Posiblemente sean de los hermanos Klein —dijo Jacob mientras los recogía, el equipo abandonado solo los puso más nerviosos.
Mientras Mina y Jacob trataban de orientarse, íthil percibió algo fuera de lugar.
—?Qué es esto? —preguntó mientras sus dedos rozaban una membrana casi imperceptible a la vista, cerrando los ojos y presionando su mano contra este gritó indignado.
—?Aaaah! ?Demonios, no puede ser, cómo no lo sentí antes! —íthil golpeó su palma contra su frente. Mina y Jacob miraban completamente despistados a íthil.
—Aquí hay una barrera de círculo, nos regresa al principio del camino una y otra vez, debemos pasar de cierta manera si no, nunca podremos avanzar —refunfu?ando y murmurando maldiciones, íthil empezó a crear un patrón en el aire con su varita.
Jacob con un pa?uelo en la boca y nariz se acercaba a tomar la empeque?ecida esfera negruzca en la que el ciempiés se había tornado. Esta, casi como defendiéndose, resonó con un grito en la mente de Jacob, haciendo que Jacob titubeara al tomarla. Apretando su pu?o la tomó decisivamente, pesada e incómoda al tacto la guardó en su bolso.
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—Esperen, si queremos cruzar, hagan lo que yo hago —íthil caminaba hasta cierto punto mirando a Mina y Jacob, esperando a que lo imitaran.
—Por aquí deberíamos detenernos, giren y colóquense de espaldas, cierren los ojos y den un paso atrás —dijo íthil mientras desaparecía en la neblina. Mina y Jacob asombrados imitaron a su compa?ero mientras sentían un zumbido en sus oídos que terminaba con un repentino chasquido.
—Vaya, nunca pensé que supieras este tipo de cosas, íthil —Jacob y Mina dilucidaron por fin a su compa?ero al otro lado del espejismo que los mantuvo dando vueltas por un rato.
—Sí… estamos pasando por círculos de aislamiento mágico, no son convencionales, no funcionan exactamente como deberían, no sé quién esté creando estos círculos de protección, pero si no hacemos esto no avanzaremos, para la gente normal y los principiantes simplemente se quedarían atorados en el mismo tramo indefinidamente, pero un usuario de magia intermedio puede pasar sin problemas —respondía íthil mientras todos preparaban sus armas y miraban a sus alrededores, el momento de avanzar estaba cerca.
—Miren —Mina tomó de un árbol cercano un perno de jade jaspeada con forma humanoide, suspendido del cuello con un cordón en una rama cercana. Este recreaba una figura humana deformada con la boca abierta en una pose como si estuviera apretujada dentro de una botella, el orificio de la boca atravesaba el ídolo de un lado a otro. El tintineo repentino de varios ídolos los asustó, varios ídolos sonaban con el viento, como haciéndose visibles, gritando por ser notados.
—Algo está mal en esos ídolos, no sé qué es, pero es como si estuvieran hablando —Mina dijo mientras Jacob sentía un pulso detrás de su cabeza que lo mareaba.
—Tal vez deberíamos quitarlos, a mí tampoco me gustan, parecen tener algo de magia residual que no conozco —íthil sacó su caja de plomo peque?a, su guante del mismo material con el cual tomó el ídolo y lo metió en la caja.
—?ESPERA, POR QUé CON UN GUANTE! —Mina exclamó en voz alta y asustada.
—No sé qué maldiciones puedan tener, uno debe ser precavido con estas cosas, se?orita Mina —con una mirada asesina Mina calladamente observó a íthil.
—Pero para la próxima te aviso —íthil dijo temeroso mientras Jacob se escondía detrás, igual de asustado.
En el momento que el ídolo fue removido del árbol un ligero parpadeo de luz iluminó el área por un muy breve instante, la pesada bruma del bosque empezó a entrar al camino.
—Los íconos parecen ser barreras —Jacob analizó más de cerca el ídolo y notó como un silbido ligero era emitido por la boca de este.
—No son barreras… son reguladores —íthil tomó al ídolo con el guante arrojándolo al aire y destruyéndolo con un certero hechizo.
—Oigan, miren… la bruma parece como si se comiera el camino y se acerca. ?Vamos, prosigan! —Mina empezó a correr adelante de los otros urgiéndolos a seguirla.
—?Vamos rápido, muévanse, los demás ídolos se están colapsando! —íthil empezó su carrera junto a los demás mientras la niebla tragaba avariciosamente sus pasos. Apresurados fueron casi arrojados ante un claro. Carros de minería sobre rieles destruidos, camiones abandonados y unas cabinas comidas por el pantano y la humedad les hacía saber que por fin llegaron a la mina.
—Aquí está —suspiró Mina mientras un terrible sentimiento no dejaba las mentes de los tres aventureros.
—Probablemente deberíamos chequear el lugar antes de entrar —íthil dijo en voz baja, los otros dos asintieron y se separaron para revisar un poco el área. Unos minutos más tarde se reagruparon por encima. La entrada a la mina consistía en un área sin árboles ni hierbas, apenas un manojo de plantas mal formadas salpicaba el exterior en el cual una niebla pesada y amarillenta creaba acumulaciones de bruma ocasional aquí y allá. El montículo en el que la entrada se encontraba, abría con maderas un abismo negruzco como esperando visitantes. En la entrada un manojo de huesos y maderillas tintineaba como campanillas, en el piso esperándolos se encontraba una lámpara de minería. Tragando el miedo y blandiendo sus armas tomaron la lámpara y se adentraron a la oscuridad.
—La presencia de espíritus está muy mal, percibo muchos espíritus efímeros, pero están escondidos huyendo de la luz del farol —Jacob tembló mientras caminaban.
—Yo percibo un flujo extra?o de la magia aquí, todo está muy enmara?ado como el pelo de Mina —a lo cual íthil recibió un golpe en la nuca.
—Creo que este es un lugar en el cual no deberíamos estar —Mina miraba el frente mientras avanzaban tratando de encontrar algo más que herramientas abandonadas, los pasillos terracota y naranja te?idos por el farol se extendían interminables frente a ellos y se perdían en la negrura profunda del lugar.
—Es como si la luz de la lámpara tuviera miedo de adelantarse —Mina exclamó mientras caminaban tratando de dilucidar el camino entre la oscuridad.
—Solo me incomodas, Mina, ?qué tal si mejor cantamos? —Dijo íthil asustado.
Jacob e íthil trotaban tras de Mina, en algún momento ella se puso delante de ellos, mientras el repicar de la humedad y la ausencia de animales solo los incomodaban cada vez más.
—Esto está muy mal, siento varios espíritus cercanos, algunos muy fuertes, nos da?arían si pudieran, pero se mantienen alejados, muchos de ellos son más fuertes que nosotros —Jacob dejaba sellos de papel en las paredes de la cueva tras de sí.
—?Qué es lo que pones, Jacob? —íthil dijo sin mirar atrás.
—Pues son sellos de vigía por si necesitamos… —Jacob se detuvo y tartamudeó pálido y asustado.
—Co… corr… corran, muévanse… ?rápido! Una entidad muy fuerte está atrás de nosotros —Jacob dijo en voz baja, mordiéndose los labios para no gritar mientras los empujaba.
Apresurados y con un miedo creciente empezó la persecución, ni una palabra ni ningún sonido, solo pasos, solo sudor frío y vacío en las entra?as. Corriendo y guiados por el farol que parecía la única salvación, la oscuridad se negaba a ceder imponiéndose a cada paso como si peleara el espacio que la luz reclamaba. Por un momento escucharon los sonidos intermitentes de algo rodando tras de ellos, tronando y arrastrándose, ninguno de los tres se atrevió a robar ni una mirada, solo huir. Aquello tras de ellos estaba fuera de su comprensión.
Sentían como las fuerzas y las rodillas cedían tras de ellos, solo el mirar significaba morir. Huyendo silenciosos, por un momento aquello redujo el paso sin explicación, lo que dejó un momento de lucidez en el terror irracional que les causó la persecución. Jacob tomó la perla negra en la que se convirtió el ciempiés, arrojándola tras de ellos, este se liberó y emitió un chirrido familiar y huyendo en dirección opuesta de ellos. Justo en ese momento los tres se arrojaron al piso. Mina arrojó su lámpara en la dirección del ciempiés que se atoró en la cola de este. Callados y al límite del miedo sintieron como aquello corrió tras el ciempiés. Con lágrimas en los ojos y recuperándose de un temor intenso, vieron las rejas de un elevador al cual silenciosamente y en la oscuridad se dirigieron.
Aquel elevador al iniciarlo empezó su descenso ruidoso y metálico, ninguno aún tenía el coraje para emitir sonido alguno. íthil, sentado en una orilla con las manos en la sien no emitía ruido. Mina por su parte se abrazaba a sí misma bamboleándose al frente y atrás continuamente. Jacob moqueaba y lloraba de pie en el ascensor. Súbitamente escucharon el chirrido del ciempiés seguido de un silencio que sonó aún más espeluznante.
—?Entonces cómo salimos? —dijo íthil sin levantarse.
—No lo sé, esto es más de lo que podemos manejar… esto es simplemente imparable, no soportaremos ni un minuto si peleamos, ni siquiera sé si eso nos permita pelear —Mina suspiró temblorosa.
—Oigan, ?escuchan ese golpeteo? —Jacob puso sus manos a los lados de sus orejas tratando de escuchar mejor. Mina e íthil miraron a su alrededor y arriba de ellos con huesos desnudos estaban 2 cuerpos secos portando emblemas de madera.
—Creo que encontramos a los hermanos Klein —dijo Mina.
—Aquí está el tercero, tomen los medallones —dijo Jacob mientras miraba bajo la base retorcida del elevador. Un golpeteo seco sonaba mientras el tercer cuerpo golpeaba en la estructura del elevador que descendía por el túnel diagonal. Un sentimiento de inseguridad los invadía mientras se preguntaban si una simple caja de metal podría detener a aquello que dejaban atrás. Súbitamente el túnel empezó a perder sentido, no podían sentir si bajaba o subía.
—Oigan, ?se detuvo el elevador? —preguntó íthil.
—No lo creo, siento que está rotando desde hace un momento —Mina estaba ligeramente mareada.
—Probablemente estemos sufriendo de mareo de tránsito —Jacob se sentó mientras los demás lo seguían.
—Ok, miren, debemos estar preparados, posiblemente estemos bajando por la tumba, eso quiere decir que lo que encontremos no tendrá necesariamente que obedecer leyes físicas o naturales —Jacob tomaba sus armas y los demás se prepararon.
—Lo mejor es evitar el enfrentamiento lo más que podamos. Jacob, tú guíanos mientras que Mina tomará la posición media, si algo pasa estará a alcance de poder reaccionar y ayudar a cualquiera del grupo. Yo voy atrás, tengo más posibilidad de defender con escudos o visión, además veo mejor que ustedes en poca luz —íthil preparó al grupo, si él demostraba miedo ahora el grupo se derrumbaría, no era un líder pero en este momento tenía lucidez y razonamiento.
Minutos después el elevador detuvo su lastimoso movimiento y con un erizante rechinido abrió su puerta dejando ver un túnel recubierto de concreto viejo y derruido, repleto de cajones, contenedores y barriles faltos de tapa. El olor y la apariencia de este le daba un sentimiento de haber estado sumergido en agua, como si tiempos horribles se derramaran en sus paredes. El túnel por sí solo era un enemigo atemorizante.
—Los cajones que están aquí en el túnel, ?ya los vieron? —íthil susurró mientras el grupo avanzaba en guardia.
—Están llenos de zapatos, ropa y utensilios caseros de todo tipo —dijo Mina que se detuvo momentáneamente a husmear.
—Veo varias puertas oxidadas o cerradas, no creo que puedan ser abiertas sin llamar la atención, adelante hay una división y a la derecha hay lo que parece ser luz —íthil le dijo a Jacob mientras caminaban.
—Enterado, estén listos, este túnel tiene malicia propia y nos detendrá si intentamos algo contra él o contra su maestro —Jacob se detuvo a rezar un momento con su rosario mientras el grupo detenía el avance. Solo se dedicaron a mantener guardia. Jacob dejaba una cinta de papel amarillenta cada 5 metros; en ella se dibujaba lo que parecía ser un ojo cerrado.
El túnel tragaba toda luz en el área y solo dejaba algunos puntos distantes cada tanto donde un deteriorado bombillo tintineaba solitario.
Dentro del túnel y al llegar a una bifurcación pudieron observar luz en el lado derecho y una entrada adornada con varios colgantes que se balanceaban con el escaso viento del túnel.
—Es un trayecto de 15 minutos a pie de aquí al elevador, si esa cosa no se mueve más rápido que nosotros tenemos un rango de acción de 10 minutos —íthil les planteó su plan al cual Jacob cooperó y colocó 3 barreras de hilo de Jassubiana.
—Y con esta barrera, espero nos dé al menos otros 10 minutos —dijo Jacob mientras íthil y Mina asintieron con un movimiento de la cabeza y en grupo, los tres se dirigieron al cuarto iluminado.
—Por supuesto, je je —íthil sonrió preocupado. Mina volteó a la parte superior de la puerta donde había un cartel oxidado y decolorado. íthil miró y leyeron juntos en voz baja.
—Cuarto oscuro, por favor mantener la puerta cerrada —dijeron.
—?Pueden leer Arrosthoc? —preguntó Jacob.
—Sí, por lo menos yo lo aprendí en incursiones a ruinas de la oscuridad —Mina respondió en voz baja mientras íthil lo miró y dijo:
—El tono del idioma me parece curioso, es todo —Jacob intrigado prosiguió con el plan.
La puerta dejaba ver una pared central que tapaba la entrada dejando espacio para entrar a los lados al mismo cuarto, una luz amarilla y fuerte se dejaba ver a los lados de la pared. Los tres aventureros entraron por el lado derecho. Al momento de entrar, llegaron a lo que parecía ser un taller.
—Herramientas de tallado de madera y de sastrería —Jacob tomó una herramienta cercana y la colocó de regreso mientras miraban varias partes de mu?ecos tallados y ropas posiblemente hechas a mano.
—?Miren eso! —íthil dijo apuntando boquiabierto a la pared trasera.
—?Divina Enrya! —Jacob, íthil y Mina miraban asustados y pálidos un muro escalonado en el cual en peque?as sillas y taburetes se encontraban sentadas varias mu?ecas y frente a cada mu?eca un camisón o vestido cuidadosamente doblado.
—Todas de fiesta… todas sonrientes… todas felices… —escucharon repentinamente venir del túnel al unísono de algo que galopando gritaba una y otra vez la misma frase:
—?TODAS FELICES, TODAS SONRIENTES, TODAS DE FIESTA! —Los talismanes hirvieron en un instante y las cuerdas tronaron como cabellos a su paso.
—???RáPIDO, MUéVANSE, YA VIENE!!! —Jacob dijo en voz alta mientras sus ojos sangraban de los lagrimales.
—Las mu?ecas, el camisón frente a ellas y sus ropas coinciden con las ropas de las jovencitas desaparecidas —Mina dijo mientras su furia sobrepasaba su miedo y se preparaba para pelear.
—?RáPIDO, MUéVANSE, NO Sé CóMO ENFRENTARME A ESTA COSA! —íthil se movió tras de una mesa de trabajo, mientras ponía a cubierta a Jacob cuya vista lo había abandonado. Por un momento todo parecía moverse lento, ninguno supo qué hacer.

