Me acomodo en mi silla mientras disfruto de la brisa fresca de la ma?ana en el patio del palacio y observo el movimiento que hay en el mismo. Varias mujeres, todas desconocidas para mí, van de un lado a otro claramente ocupadas en las tareas del día y donde muchas de ellas parecen inseguras, como si nunca hubieran desempe?ado ese tipo de labores.
Mi madre se ha encargado de conseguir este ejército improvisado de doncellas y no puedo evitar preguntarme cómo lo ha hecho. La mayoría no tienen experiencia, eso es evidente, pero en nuestra situación, cualquier par de manos es una bendición. Cuantas más personas tengamos para ayudarnos, mejor, aunque no sean más que novatas.
Excepto las cocineras. Si de ella dependiera, sugeriría secuestrarlas cuando se marchen. Incluso en el palacio imperial no había probado comida tan deliciosa.
Pero mientras contemplo a las nuevas doncellas y reflexiono sobre ellas, mi mente no puede evitar volver hacia la situación de Ling Xia, la hermana de Ling Tian, en lo que me ha dicho la médico, su situación y como para mí la ni?a está claramente pasando por un episodio de depresión en la que solo se mueve de la cama para hacer lo que le ordenan y sin querer hablar con nadie.
Y para complicar aún mas la cosa, se lo que dicho a mi madre y su única contestación fue que ella la había traído aquí y por lo tanto era ella la que tenía que solucionarlo, arrojando todo el asunto a su hija de ocho a?os. Aunque estoy segura de que si dejo pasar el suficiente tiempo y represento la suficiente incompetencia sobre el asunto para que mi madre tome al final medidas sobre el asunto, no tengo la suficiente crueldad para dejar a la ni?a en ese estado las semanas que se necesitarían para eso, así que al final decido que es hora de mi plan B, el cual incluye rezar para que funcione ya que no soy precisamente una psicóloga.
Miro a Lianhua que está a mi lado esperando como siempre y le digo "Ve a la cocina y pide algunos pastelillos o dulces, lo que sea, y trae también esa bolsa que compramos para colgar en la silla."
Veo como Lianhua me mira como intentando adivinar para que quiero esas cosas, pero se inclina mientras me dice “Enseguida, Zhāohuán Wen.”
Mientras la espero, organizo mis pensamientos y los próximos pasos. No puedo dejar a Ling Xia hundida en ese abismo ya que simplemente no podría vivir con mi conciencia si lo hiciera. Al poco Lianhua regresa con un paquete de frutas confitadas envueltas con cuidado y la bolsa que pedí.
"Coloca la bolsa en la silla y las frutas dentro, por favor", le indico mientras ella coloca la bolsa con cuidado y mete las frutas dentro. Después de una pausa, la miro y a?ado con un toque de humor negro "Llévame a las dependencias de la médico, tengo una ni?a peque?a a la que estafar"
Frunce el ce?o ante mis palabras, aunque guarda silencio y como de costumbre decide no cuestionar mis motivos, así que simplemente empuja la silla llevándome por los pasillos hasta las habitaciones donde está la consulta de la médico.
Al llegar, la médico levanta la vista de su escritorio y me pregunta " Zhāohuán Wen, ?qué le trae por aquí?"
"Tengo un plan para intentar mejorar a Ling Xia", le digo sin rodeos, tras lo cual le cuento tanto a ella como a Lianhua cuál es mi plan.
La médico parece sorprendida, pero rápidamente se recupera y me dice "He intentado de todo, así que supongo que cualquier cosa nueva es bienvenida."
Tras eso Lianhua me lleva a la habitación donde están las camas de los pacientes y me deja en la cama que está al lado de la cama de Ling Xia, tras lo cual deja la silla al lao de la pared y lejos de la cama para marcharse de la habitación a continuación.
Tras la salida de Lianhua miro a Ling Xia y veo que la ni?a yace en la cama con la vista fija en el techo y su mirada vacía me da un escalofrío.
Un silencio espeso llena la habitación mientras la observo inmóvil y finalmente rompo el silencio diciéndole "Me llamo Sun Wen ?Y tú cómo te llamas?"
Silencio. Ninguna reacción. La ni?a sigue mirando el techo como si yo no estuviera allí, por lo que suspiro suavemente y me preparo para lo que vendrá.
Durante los siguientes minutos, hablo sin cesar sin esperar una respuesta. Le cuento que estoy aquí porque la médico me ha hecho un chequeo. Luego cambio de tema, hablando del buen clima que hay afuera, le cuento sobre unas historias que he leído en algunos libros y continúo con temas triviales saltando de uno a otro, como en una conversación casual con alguien que escucha pero no tiene nada que decir.
Aunque no responde, observo atentamente sus ojos. Aunque al principio están vacíos, noto que poco a poco comienzan a reaccionar. No son grandes cambios, pero noto que me está escuchando y que mis palabras logran atravesar la niebla de su mente. Sus ojos, antes apagados, empiezan a mostrar peque?os destellos de vida.
Finalmente, decido que es momento de la segunda parte de mi plan, por lo que le digo en un tono más confiado "Tengo frutas confitadas, ?quieres algunas?"
Ling Xia parpadea y su expresión vacía se transforma en una mezcla de curiosidad y desconcierto. Sus ojos finalmente se posan sobre mí y doy gracias en silencio a quien sea que esté escuchando por que la mención de los dulces haya funcionado como esperaba.
"Tengo unas frutas confitadas en la bolsa de mi silla", le digo con suavidad intentando no asustarla. "Pero necesitaré tu ayuda para ir por ellas. Yo... no puedo andar."
Veo como el rostro inexpresivo de Ling Xia se sacude con sorpresa y se incorpora ligeramente en la cama para mirarme fijamente mientras con una voz temblorosa me pregunta "?Es verdad que no puedes andar?"
Suspiro visiblemente mientras dejo que el aire escape de mis labios con un toque dramático.
"Sí, es verdad", le digo con una calma que espero que la tranquilice. "Nunca he podido andar. A veces, cuando veía a otros ni?os correr y jugar a las escondidas en el jardín donde vivía antes me daba mucha envidia, ya que es algo que nunca podría hacer."
Ling Xia me observa en silencio mientras sus grandes ojos escrutan mi rostro. Después de unos segundos asiente lentamente, como comprendiendo de alguna manera mi situación tras habérsela imaginado.
"?Te importaría ir hasta mi silla y coger las frutas confitadas? Están en la bolsa que cuelga de ella", le pido mientras le ofrezco una peque?a sonrisa de aliento.
Con un último vistazo a mis piernas, Ling Xia se baja de la cama y camina despacio hacia la silla con pasos vacilantes pero decididos. En mi mente, la animo mientras me alegro por ella ya que este es un peque?o avance.
"Están en la bolsa", le vuelvo a decir al ver que ha llegado a la silla. La ni?a abre la bolsa con cuidado y, tras unos segundos, saca los envoltorios. La veo inspeccionarlos antes de dirigirme la mirada, como esperando una confirmación.
"Esas son. Tráelas y así podemos comerlas," le digo con un toque de entusiasmo en mi voz.
Ling Xia se acerca de nuevo mientras sostiene las frutas envueltas como si fueran un tesoro. Al llegar a mi lado me tiende los dulces con delicadeza, y cuando los cojo, vuelvo a suspirar visiblemente y le digo "Creo que tenemos un peque?o problema."
Los ojos de Ling Xia se agrandan con preocupación y me pregunta con voz nerviosa "?Qué problema?”
"Si los sacamos de los envoltorios aquí mismo, nos vamos a manchar y probablemente también la cama. No creo que la médico esté muy contenta si hacemos un desastre" le digo con una sonrisa divertida, pero en mi tono hay una seriedad que capta su atención.
Ling Xia frunce el ce?o con una más que clara preocupación y me pregunta “?Y que hacemos entonces?”
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"Bueno, vas a tener que ir a ver a la médico", le sugiero. "Y contarle que queremos comer algo, pero que necesitamos unas servilletas para no manchar la cama."
Veo cómo su mirada vacila y su cuerpo se encoge ligeramente. Sé que la idea la intimida ya que no es una tarea fácil para una ni?a en su estado, pero es necesario que de ese paso.
"Iría yo misma, pero no puedo", le digo mientras bajo la vista hacia mis piernas, asegurándome de que ella vea exactamente lo que estoy mirando. Mi propia incapacidad tiene un peso que espero que Ling Xia sienta.
Por un momento permanece inmóvil, pero entonces noto algo, una peque?a chispa de compasión asoma en sus ojos y con una voz casi inaudible me dice "No te preocupes, yo me encargo."
Sonrío internamente con alivio y la veo girarse hacia la puerta, por lo que le digo antes de que salga "Recuerda, la habitación de la médico está justo al lado.”
Cuando la puerta se cierra dejo escapar un suspiro mental de alivio de que mi plan de dar lastima, junto a un buen soborno de dulces, esté funcionando.
Pasan unos minutos y la puerta se abre de nuevo dejando entrar a Ling Xia con un montón de servilletas en las manos, casi como si la médico hubiera decidido exagerar con la cantidad. Tras entrar Ling Xia me dice con una voz más animada que antes "La se?ora médico me dio todo esto."
"?Qué rápida has sido!" le felicito con una sonrisa y noto cómo su rostro se ilumina con orgullo. "Ven, tráelas aquí."
Ling Xia se acerca y con cuidado extiendo las servilletas en la cama, como si fueran un mantel improvisado y coloco las frutas encima mientras le digo a Ling Xia que se siente en la cama.
Ling Xia se sienta al otro lado de la cama y noto que esta algo más relajada que antes. Cojo una fruta confitada y la sostengo frente a mí mientras le digo "Vamos, coge una."
La ni?a duda por un momento, pero la tentación del dulce es más fuerte, por lo que finalmente alarga la mano, coge una y comienza a comerla en silencio. El sonido del envoltorio es casi un susurro en el aire.
"Ya te dije que me llamo Sun Wen", le recuerdo con una sonrisa mientras doy una mordida a mi fruta confitada. "?Y cómo te llamas tú?"
"Ling Xia", responde en un tono suave, casi avergonzado.
"Es un nombre muy bonito," comento, y veo cómo sus mejillas se ti?en de rojo ante el elogio.
Durante los siguientes minutos hablamos mientras comemos. La conversación es ligera y poco a poco logro que Ling Xia me cuente algunas cosas sobre sí misma. No es mucho, pero es suficiente para empezar a lograr que se abra.
El tiempo parece pasar volando, y justo cuando terminamos las frutas confitadas, la puerta se abre nuevamente. Es Lianhua, quien entra en la habitación con su habitual expresión seria tal y como habíamos acordado.
"Zhāohuán Wen, es el momento de irse", me informa con su voz suave pero firme.
Miro a Ling Xia y su expresión cambia de inmediato. La tristeza invade su rostro, como si temiera que la dejaran sola otra vez, por lo que le pregunto "?Te gustaría venir conmigo a mi habitación. Tengo algunos libros y podemos leerlos juntas si quieres."
Los ojos de Ling Xia se iluminan de inmediato y veo como su rostro recobra la alegría mientras me contesta “?Me encantaría!”
"Perfecto”, le digo, sonriendo. Hago una se?a a Lianhua, quien se acerca a colocarme en la silla y miro a Ling Xia para preguntarle "?Te gustaría sentarte sobre mis piernas?"
Ling Xia duda, mirando mis piernas como si se preguntara si hacer eso me haría da?o de alguna manera.
"No pasa nada", le aseguro con una sonrisa tranquilizadora.
Finalmente asiente y Lianhua la ayuda a sentarse cuidadosamente sobre mi regazo. Una vez acomodada, Lianhua comienza a empujar la silla fuera de la habitación y ambas nos dirigimos hacia mi habitación, dejando atrás la oscuridad que había en los ojos de Ling Xia.
El sonido de las risas y gritos alegres de los ni?os jugando resuena en el patio. Desde mi silla, los observo patear un balón entre ellos y no puedo evitar sonreír al ver a Ling Xia participar activamente en el juego. Me llena de alivio ver cómo se ha integrado y todo gracias a la persistencia con la que convencí a mi madre de que permitiera a las nuevas doncellas traer a sus hijos peque?os al palacio con la excusa de mejorar su condición. Es un gesto inaudito en esta época, donde la expresión conciliación laboral es algo es algo que escapa a su compresión, pero al menos Ling Xia ahora tiene con quién jugar, lo cual era la meta principal.
En el medio mes que ha pasado desde que logré que me acompa?ara a mi habitación había quedado claro que los libros que era capaz de leer, junto a unos pocos juegos de mesa, no eran suficientes para mantener su mente ocupada y el tiempo libre la hacían volver a sus pensamientos oscuros. Pero ahora, con los ni?os corriendo a su alrededor, parece estar más animada.
Sin embargo, noto que Ling Xia me mira por enésima vez durante el juego, como si temiera que me hubiera ido. Suspiro con suavidad mientras pienso si no habré cambiado su depresión por una excesiva dependencia de mí. No sé si es algo bueno o malo, pero por ahora me conformo. Cualquier cosa es mejor que el estado en el que estaba antes.
Dejando esas preocupaciones para mi yo del futuro, decido aprovechar el momento y cojo el libro sobre runas que había pedido a Lianhua que dejara en la mesita junto a mi silla. He esperado mucho tiempo para leerlo, conteniéndome hasta este preciso momento. El libro es delgado y tras lo que me dijo el encargado del Pabellón de la Perla Dorada sobre los secretos gremiales, no espero grandes revelaciones. Pero algo debe explicar, o eso espero.
Abro el libro con expectación y comienzo a leer y empieza con una larga explicación sobre las runas que, según el autor, son como conductos que guían, concentran o liberan el Qi que se les introduce para lograr efectos específicos. Los detalles son vagos, pero sigo leyendo. Luego, el texto se sumerge en cómo los talismanes, formaciones y encantamientos utilizan las mismas runas, pero escritas de maneras distintas para cada tipo de uso, pero el autor se disculpa por no poner ejemplos, argumentando que no quiere tener problemas con las sectas, gremios y clanes, por lo que no puedo evitar poner los ojos en blanco.
A medida que avanzo, encuentro varias páginas con símbolos cuidadosamente dibujados que según el libro representan los símbolos más comunes, es decir, los tipos de Qi, los cuales son el Fuego, Agua, Tierra, Aire, Naturaleza, Yin, Yang y por último el símbolo que simboliza el Qi en su conjunto.
Cada dibujo está acompa?ado de una larga disertación sobre cómo funciona ese símbolo mientras el autor intenta explicar por qué cada símbolo tiene esa forma. Sin embargo, con a?os de leer disertaciones académicas, puedo ver claramente que quien escribió este libro no tiene una verdadera comprensión de cómo funcionan las runas y sus palabras están llenas de suposiciones, probablemente basadas en lo que ha escuchado de otros.
Pero lo más extra?o no es el libro en sí, sino lo que siento al ver los símbolos y algo dentro de mí comienza a encajar, como si esos símbolos estuvieran llamándome. De repente, entro en un estado de flujo mental muy similar al que experimenté cuando estudiaba el lenguaje escrito de este mundo en la biblioteca.
En este estado, empiezo a notar incongruencias entre lo que el autor ha escrito y lo que percibo en los símbolos. Siento que hay algo que no cuadra, pero con tan pocas referencias y símbolos a mi disposición, no puedo precisar exactamente qué está mal y sigo sumida en estos pensamientos mientras pierdo la noción del tiempo.
De pronto, siento una sacudida en mi hombro y salgo bruscamente de mi estado de concentración un poco aturdida. Parpadeo y miro a mi alrededor tratando de orientarme para ver a Lianhua mirándome con el ce?o fruncido, y a su lado, Ling Xia con cara asustada.
Lianhua suspira visiblemente aliviada cuando ver como la miro y me dice "Zhāohuán Wen, ?está bien? Ling Xia vino a buscarme asustada porque llevaba mucho tiempo sin moverse y cuando le preguntó si le pasaba algo ni siquiera la escuchaste."
Me tomo un momento para terminar de recuperarme y miro a mi alrededor para comprobar que el sol ha cambiado de posición en el cielo. ?Cuánto tiempo he estado así? Han pasado varias horas como mínimo. Miro de nuevo a Lianhua y noto la preocupación en su rostro, por lo que le digo "Me ha pasado algo similar a lo que me ocurrió en la biblioteca cuando Jinshi Wenxue me dio el libro sobre caracteres para que lo estudiara hace tantos a?os."
Lianhua parece pensar un momento como intentando recordar algo que sucedió hace a?os, para al final contestarme con un tono que refleja cierta confusión "No recuerdo nada similar”
De repente me doy cuenta de que nunca le conté a nadie lo que me paso aquel día, por lo que era natural que se asustaran al verme en un estado del que no les había contado nada.
Miro a Ling Xia, que sigue al lado de Lianhua claramente asustada. No estoy segura si teme que la rega?en o si está preocupada por lo que me ha pasado, por lo que intentó tranquilizarla y le digo "Lo has hecho muy bien al ir a buscar a Lianhua. Has sido muy inteligente y valiente."
Ling Xia se sonroja ante mis palabras, y su expresión cambia de una asustada a una seria y me pregunta con una voz suave "?Estás bien? ?No te pasa nada?"
Sonrío para tranquilizarla y le digo "Estoy bien, no te preocupes. Pero si alguna vez notas que me pasa algo similar, quiero que vayas a buscar a Lianhua de nuevo y le digas cuánto tiempo he estado así, ?puedes prometerme que lo harás?"
Ling Xia asiente con una expresión de absoluta seriedad mientras me contesta "Lo prometo."
Luego, miro a Lianhua y le doy nuevas instrucciones "Si vuelvo a entrar en ese estado, solo sácame si he estado más de tres periodos. Creo que más de ese tiempo en ese estado sería peligroso, aunque no sé exactamente por qué."
Lianhua asiente aceptando mis órdenes sin cuestionarlas y me contesta con su habitual firmeza "Estaré atenta, Zhāohuán Wen."
Al ver que varios sirvientes y doncellas en el patio nos están observando, decido que ya hemos llamado suficiente la atención por ahora y les digo a Lianhua y Ling Xia "Pueden volver a lo que estaban haciendo, estoy bien"
Ambas me miran una última vez antes de retirarse y veo como Lianhua se dirige al interior del palacio mientras Ling Xia corre hacia el grupo de ni?os, lo cuales habían dejado de jugar para observarnos.
Una vez que se alejan, cojo el libro de nuevo lista para continuar cuando una voz me interrumpe.
"Wen, ?estás bien?" escucho a mi madre y su tono, te?ido de preocupación, me obliga a levantar la vista para verla cercarse con Lingxi siguiéndola de cerca, por lo que me preparo mentalmente para una larga explicación. Sé que las preguntas no tardarán en llegar, y son preguntas para las que, lamentablemente, aún no tengo todas las respuestas.

